Ensayos de “Heaven” previos a la representación en la RESAD

“Heaven” en la RESAD de Madrid

“Heaven” en el Museo Arqueológico Regional de Madrid

Ensayo previo a la representación en el Conservatorio

“Heaven” en el Conservatorio

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Notas

“Heaven” es la primera obra puramente de danza contemporánea que pude fotografiar, y para mí supuso una profunda experiencia inmersiva, merced a la amabilidad de José Reches y de los bailarines que conforman “Heaven”, quienes me abrieron las puertas de los ensayos y de su mundo particular. Sería torpe o presuntuoso tratar de explicar esto con palabras. Pero no lo pude evitar tras procesar las fotos de la tercera y última representación que vi, una vez finalizado el curso.

“Heaven” en su versión más intensa y emotiva.  Por tratarse quizá del examen final, la clase abierta en el Conservatorio que los ha “criado” o por mostrar la obra al resto de compañeros.  A mí,  voyeur sin ninguna idea de danza, ojo espía de lo que aconteció esos días alrededor de la escena, me pareció que de pronto todos los personajes tomaban un carácter nuevo.

El dúo de Estrella y Rafa deteniendo un tiempo absolutamente etéreo. La torcida historia de amor entre Carlos y Marta, o el gesto procaz de Irene jugando a provocar al gigante Marcos mientras éste la voltea en el aire una y otra vez.  Aiala rotunda desmembrando a Rafa, el dúo eléctrico de Paz y Edo, la humanidad que grita o el último viaje del alma de Nastia…  todo en “Heaven” cobró  entonces una dimensión nueva y desconocida.

Mis fotos no reflejan ni una pequeña parte de las sensaciones que viví, de las imágenes y la atmósfera que volverán una y otra vez a mi cabeza para remover cosas aquí dentro.

Volveré sobre ellas. Traté de sacar fotos más o menos “útiles” (con mis limitaciones), pero vendrá el tiempo de repasarlas y tratar de extraer el blanco y negro que busco.

He conocido a un montón de gente excepcional entregada al trabajo de bailar.  Me han abierto la puerta de un mundo que desconocía, donde ellos se maquillan y repasan un movimiento una y otra vez hasta la extenuación -hasta la lesión a veces- y corren constantemente de acá para allá en el trabajo de crear un instante único y etéreo.

Los artistas tienen mala fama. Se habla de egos hinchados y personalidades intratables. Pero creo que esto es verdaderamente injusto en el caso de la danza. Crear algo a partir de dosis extremas de trabajo físico, de soportarse durante meses tragando el sudor de los  compañeros que te han tocado en suerte sin una mueca de dolor y sin poner en peligro el resultado final por una salida de tono requiere de un temple humano, una presencia de ánimo y una humildad absolutamente excepcionales.   Por eso sé que independientemente de lo que brilléis en el escenario, seréis las mejores personas que alguien pueda encontrase en su camino.

Jamás entenderé el proceso que lleva del desorden del camerino o el aula de ensayo a la pulcritud y la magia de la escena, como no entenderé el proceso que lleva del ego personal al brillo fugaz ante el público. Todo eso pertenece al conjunto de misterios insondables de los que puedo ser testigo, pero no partícipe. Vuestro secreto está a salvo conmigo, porque sigo sin conocerlo.

También creo que si viera Heaven mil veces más, le encontraía mil nuevos significados.

Gracias muchachos.

(Seguiré actualizando esto cuando salgan nuevas fotos)

Licencia

La propiedad y los derechos de uso de estas fotografías pertenecen de forma compartida a su autor, a José Reches, y a los modelos o bailarines representados.